¿Quedará alguna burbuja ahí?

En esta época de burbujas que revientan, resulta alentador, como mínimo, que algunas técnicas hayan mejorado. Años hace, un número de botellas no exiguo de vinos espumosos, dígase Cava o Champagne, explotaban en cavas; bodegas e incluso hogares. Hoy día este número se ha reducido a una ínfima cifra y solo ocurre en las cavas, alejadas del público general y de las visitas. Las técnicas, estabilizaciones y las calidades del vidrio han variado hasta tal punto que poca gente recuerda haber escuchado historias sobre botellas que… ¡explotan!www.maevina.com

Desde mediados del Siglo XIX cuando el método tradicional (antes llamado champanoise) se divulgó, la evolución de las técnicas y materiales  acompañaban (y acompañan)  muchas historías individuales, como la que a principio de Siglo XX llevó al Sr. Don Josep Vallès Robira a adquirir la Masia Rovellats en la demarcación de San Martín Sarroca dentro de la comarca del Penedés.

Su idea era la de surtir del espumoso del momento, del llamado Champán o Xampany, las cartas del famoso Café Español de Barcelona (existe aun en el Paralelo)  y del Teatro Apolo que a la sazón, eran de su propiedad.

Cavas Vallès pasó a denominarse Cavas Rovellats, manteniendo la idea del origen y de los ancestros romanos que le dieron ese nombre a esa pedanía. El romanticismo en el mundo del vino nos golpea de frente cuando visitamos las cavas de Cavas Rovellats. Sin embargo, la historia del  vino te susurra en cuanto bajas un nivel para ver como envejecen las botellas…. La última partida de los cavas que embotelló el Sr. Vallès, no se vendió.

La última partida del Sr. Vallès

Tras generaciones, ahí siguen. Capas de moho, polvo, lodo, humedad cubren las botellas, guardan el vino que atesora casí un siglo de vida, casi 100 años de vida. En el vino, 100 años es un plan a largo plazo, en la vida real, 100 años es Historia.

Suponemos que no solo deben no haber burbujas, es probable que el propio vino se haya evaporado, pero ¿qué importa?, proponemos un brindis por el Sr. Vallès y por sus actuales generaciones, que han sabido mantener la idea y la memoría de una persona que simplemente… soñaba.

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