Pregonar vino, vender vinagre.

La picaresca y refranero son dos de aquellos factores que probablemente de una manera u otra pueda definir al europeo que en el medievo enfriaba sus pies en laureado mediterráneo. 

Hace no mucho, algo más de 200 años, en España se decía esta frase (la del título) para los que vendían algo de menor valor de lo que decían ofrecer y sinceremente la imagen del joven lazarillo robando el vino al ciego como el propio de la picaresca ahora tiene (quizás) otro nombre: ¿márquetin? (¿Marketing?) o quizás… diseño gráfico en la etiqueta.

Un refrán que siempre me hizo pensar fue aquel de: “que no te la den con queso” y cuenta que el origen era vender aquel adusto y oxidado vino de Valdepeñas del Siglo XVIII a los desventurados viajeros al darles a probar el jugo de la Cencibel con los recios quesos manchegos. El gusto tapaba el brebaje desbocada… (de todo) y el comprador encantado no comprendía como una vez llegado a destino, el vino, sin queso, no era lo mismo.

Los viajeros franceses e ingleses del Siglo XVIII siempre se referían al vino español como de dudosa calidad aunque maravillosas joyas se encontraran cuando uno conocía al bodeguero y sabía que no le darían “gato por liebre”, cuentan como en el Ampurdán el vino se envejecía en botas de piel de cabrito y hacía del resultante un desagradable encuentro con el paladar, por supuesto, sin olvidar, los encuentros con los peleones, oxidados o avinagrados caldos que se encontraban allá donde fueran.

No solo en España, en casi cualquier otra región que explotaban los comerciantes de la época (mayormente los ingleses y en menor medidas los holandeses), los bodegueros daban pávulo a la copia, a la alteración, a la adulteración. Este fue el motivo por el que se creó la primera Denominación de Origen, al uso que modernamente le damos, la de Oporto, auspiciada por el gran y grande luso, el Marqués de Pombal.

Pero aun así nunca sabes si ese vino regala lo que su elegante etiqueta promete, igualmente tampoco sabes si es la “real”, quiero decir, si no es una copia, pues no existe el top manta de los grandes vinos, simplemente te los cuelan en grandes ventas o subastas o por la mítica frase… tengo un cliente que tiene un amigo que tiene un grande del Siglo XIX. 

Sinceramente, sigo pensando que se pregona mucho vino y más vinagre se pone a disposición. Por supuesto, hoy día difícil es encontrar un “mal” vino (salvo que las condiciones de almacenamiento y transporte hayan hecho el destrozo) y vinos de 3€ pueden ser considerado excepcionales…. cuando no sabemos el precio porque cuando lo sabemos… los defectos empienzan a mostrarse.. 

Lo digo básicamente por el precio absurdo de malas añadas de grandes dominios, por que suben pero nunca bajan y porque venden vinagre (figurado) cuando no esconden la mediocridad de una añada, quizás es porque el público tiene corta memoria pero debemos recordar que el vino ha tenido un alza inflacionista en muchos casos por desvanencias de diversa índole entre los propios productores para aumentar artificialmente conseguir que el consumidor crea ese precio como sinónimo de calidad.

Lo dicho, quizás no sea vinagre pero se pregona vino, bienvenidos al Siglo XVIII

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s